| TRENTON – El Fiscal General Interino John J. Hoffman y la División de Derechos Civiles (Division on Civil Rights) anunciaron hoy que una charcutería de Essex County ha acordado a pagar a un hombre declarado legalmente ciego $1,500 para resolver alegaciones que ilegalmente rehusó el perro de guía del hombre en la tienda. Además de pagar al residente de Bloomfield Dalvin Adebiyi, la Broughten Deli de Bloomfield tiene que entrenar a sus empleados acerca de sus legales obligaciones cuando están tratando con animales de servicios, y también con entrenamiento de sensibilidad.
En un caso separado, la División ha dado un Finding of No Probable Cause (No se Encuentra Causa Probable) en un caso de un hombre de California quién acusó al Morristown Memorial Hospital, en Morris County, de discriminación por rehusar acomodar su 12-libras caniche (poodle), el cual decía que había entrenado personalmente para ser su perro de servicio.
En este caso, la División encontró que el perro – a pesar de tener una etiqueta “Assistance Dog Tag” (Etiqueta de Perro de Asistencia) dada por el Animal Care and Control Department of the City and County of San Francisco (Departamento de Cuidado y Control de Animales de la Ciudad y Condado de San Francisco)– no había recibido la clase de entrenamiento asociada con un perro de servicio. Como parte de la investigación, la División se puso en contacto con las autoridades de control de animales de San Francisco y estos le dijeron que la Assistance Dog Tag nunca intentó sugerir que el que lleva esa etiqueta fue entrenado como un animal de servicio, y que muchos de los animales que reciben tal etiqueta de hecho no han recibido ningún entrenamiento.
“Los dos resultados de estos casos son significantes porque envuelven un área de la ley que es importante para mucha gente con discapacidades y también porque, francamente, existe confusión y desinformación acerca de la ley,” dijo el Fiscal General Interino Hoffman. “En New Jersey, una persona acompañada por un animal apropiadamente entrenado no puede ser excluida o restringida de usar un sitio o acomodación públicos. Sin embargo, por necesidad, debemos tener estándares y debemos tener reglas.
“Un individuo no puede simplemente declarar que su perro es un animal de servicio,” añadió Hoffman. “Hay responsabilidad y obligaciones en ambos lados del asunto del perro de servicio.”
En el caso de la Broughten Deli, Adebiyi y su perro de guía entraron en la tienda de sándwiches el día 2 de Agosto del 2013 acompañados por un especialista de orientación y movilidad empleado por la New Jersey Division for the Blind and Visually Impaired (División de Nueva Jersey para los Ciegos y Discapacitados de Visión). Un empleado de la tienda le pidió a Adebiyi que retirara su perro. El empleado de la Division for the Blind, que estaba asistiendo a Adebiyi para que aprendiera una nueva ruta a pie a una farmacia de Bloomfield, se identificó y explicó que el perro era un animal de servicio y que estaba permitido por la ley entrar en la tienda. El empleado insistió en que removiera el perro.
Adebiyi luego puso una Queja con la Division on Civil Rights, y el dueño subsecuentemente acordó a un convenio para resolver el asunto. Bajo el acuerdo, Broughten Deli no admite responsabilidad o haber hecho nada inapropiado.
En el caso envolviendo el Morristown Memorial Hospital, un hombre de California identificado como H.O. puso una queja con la División después que fue avisado durante la hospitalización de su madre en Julio del 2013 que su “entrenado” caniche no estaba permitido en la sala de emergencias y luego en la habitación de hospital.
El hombre también alega que hubo un segundo incidente en el hospital en Diciembre del 2013. En ese incidente, él dijo que él y el perro fueron negados de visitar a su madre en la unidad de “pre-op” del hospital, pero luego fueron permitidos una visita truncada de solamente 5 minutos, mientras que su padre y hermana visitaron por 30 minutos o más.
H.O. le dijo a los investigadores de la División que él personalmente entrenó su caniche para notificarle a él cada día a las 8 a.m. y a las 8 p.m. para que tomara su medicamento diario por una discapacidad, y reconocer cuando él se ponía ansioso para que tomara su psicotrópico medicamento recetado para él en una base de “como sea necesitado”. Él también se refirió a la etiqueta que le dieron las autoridades en San Francisco.
En Finding No Probable Cause, la División determinó que el caniche de H.O. no calificaba como un perro de servicio con el derecho de entrar a facilidades públicas bajo la Ley Contra Discriminación (Law Against Discrimination o LAD).
La LAD dice que un perro de servicio tiene que “individualmente ser entrenado según lo requerido de la persona con la discapacidad” y define un entrenador de perro de servicio como “persona que es empleada por una organización generalmente reconocida por las agencias envueltas en la rehabilitación de personas con discapacidades, de buena reputación y competente para proveer al perro con entrenamiento.”
La División también anotó que, a pesar de que los oficiales del hospital estaban dentro de la ley para prohibir completamente a H.O. de visitar a su madre cuando estaba acompañado por el perro – en Julio del 2013 y Diciembre del 2013 en ambas situaciones – él logró visitarla.
En el incidente de Julio, H.O. ignore las repetidas amonestaciones de que el caniche no estaba permitido visitar a su madre de todos modos, y en el incidente de Diciembre del 2013, se le concedió 5 minutos acompañado con el perro.
La Finding of No Probable Cause firmada por el Director de la Division on Civil Rights, Craig T. Sashihara anotó que “que la cuestión del tema” sigue siendo que el perro de H.O. no era un perro de servicio de acuerdo a la definición de la ley, pero también anotó, que al final, H.O. “fue razonablemente acomodado.”
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